domingo, 3 de febrero de 2013

Etérea


San José amaneció oscuro y frío, sin embargo yo me visto de blanco.
Mi cuerpo levita en el mundo y yo en él. Mi estómago está en mi garganta y el alma en los dedos.
Acúsenme de etérea pero hoy no estoy aquí: morí antier y nadie me avisó... no me quedó más que creer que podía seguir viviendo.
Muchos fueron a mi entierro pero yo a nadie conocía. Los vi desde lejitos a todos y cada uno de ellos.
Mi padre y mi madre, víctimas de mi ausencia, se amparan juntos bajo el aguacate del jardín a llorar por mi. Ellos no comprenden que hay cosas que uno no decide por sí mismo: él dice vuelas y te vas. No espera nada.
Y quedan las auroras que no vi y la ausencia de quien fui.
Estuve alguna vez, o lo soñé?
Estuve dónde?
Qué?
...

151

Qué hacer cuando uno tiene 151 razones de color rojo para gastar?

Los olores

Los olores me guían como guía un perro a un ciego o, en su defecto, un bastón.

La que vuela

Te has sentido levitar?

Caos

Grabaciones inéditas de voces blasfémicas que distan mucho de ser lo que me gusta de esta calle ubicada cuatro cuadras, creo que al este, del nido de palomas más grande de San José.

Avenida Central


Qué hay dentro de tus zapatos, bajo tus pantalones y en medio de tu ombligo y tu espalda?
Nuestras hambres son hambres distintas así como diferente es nuestro olor. Si pudiera oler a vos creo que te entendería pues sólo los olores transmiten la realidad de las cosas.
Tu cara sucia no me dice nada.
Yo he tenido la cara sucia también, pero jamás ese olor agrio de tu chaqueta negra.
Miras el culo de esa mujer y yo me asombro y de inmediato me reprendo a mi misma por ello.
Te miro y pienso que no basta ser fisionomicamente iguales entre nosotros porque somos, más bien, distintos así como nuestras hambres.
Al final de tu todo,  cuando te vas queda tu olor, o su recuerdo, que sigue siendo diferente al mío.

Loco


Qué decir de todas las veces que trataste de ser vos y no pudiste por miedo a que te llamaran insano.
Internado una esa clínica de poemas para curar el alma de todos los locos que, como vos, cantaban a las lunas llenas.