jueves, 23 de diciembre de 2010

5kg

Documental que revela lo perjudicial que puede ser llevar un estilo de vida, sedentario asociado a una mala alimentación.


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lunes, 20 de diciembre de 2010

En jaque

Nada que decir acerca de la forma en que Dios juega ajedrez con nosotros.


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jueves, 2 de diciembre de 2010

El bus

El bus como una gran pecera, una muy muy grande con olor a pollo y saliditas de emergencia que no funcionan, con choferes temerarios y refugiados políticos, con sillitas para dos y gente de pie. El pasaje: 275. Lluvia y un celular parlanchín reguetonero. Y yo: guionista del bus, eligiendo los personajes por tamaños, formas y sonrisas... algunos por olores, otros por sabor, ninguno por instinto.


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miércoles, 3 de noviembre de 2010

El hambre no se quita con un techo de zinc

Ver los dientecillos careados de Walter asomarse por la ventana fue el premio por madrugar un sábado y quedar sin aliento luego de subir el empinado camino que colinda con los predios del antiguo relleno sanitario Río Azul.

Los ojos de Carolina se empaparon al verme y mientras José, el mayor de sus hijos, me mostraba los resultados de sus últimos exámenes de la escuela, ella me ofrecía un vaso con agua robada del tanque del AyA que está en un alto del precario. Ellos no cuentan con agua potable o luz en su vivienda.

La comunidad no había cambiado mucho. Hasta el olor de las fritangas de la calle de la entrada era el mismo, salvo porque el aroma a yuca y pollo frito se confundía ese día con el de la basura que expedía el relleno.

El verde pasto que cubre hoy el basurero oculta la podredumbre a la vista pero no engaña a la nariz ni evita los malos olores.

Hoy, cinco meses después de la construcción de viviendas para algunas familias que viven en pobreza en Tirrases de Desamparados, su situación sólo dista de la de antes en que en ahora, en vez de tener un techo de estuco, cuentan con uno de zinc.

Las calles empolvadas se tornaron barro por los aguaceros torrenciales y el piso sucio de esa casa de madera de 18 metros cuadrados era el vivo reflejo de aquel temporal.

“Nos estamos muriendo de hambre”, dijo Carolina. Lo dijo sin pensar si la juzgaría por ser ella una estadística más, parte de ese 17% de costarricenses que viven en pobreza extrema con ingresos menores a un dólar diario.

“La vivienda ha sido de gran ayuda, pero no nos quitó el hambre”, agregó.

Según Carolina, desde que se dio el cierre técnico de Río Azul el trabajo de recoger basura en las calles para reciclarla que realiza don Walter, su esposo, se pone cada vez más duro.

Hoy, las personas tienen más conciencia social y las empresas cuentan con planes específicos de reciclaje por lo que ya nada se bota.

Los niños han estado muy enfermos, en especial Walter, a quien la gripe lo tumba en la cama cada vez que llega la época lluviosa. La situación económica de la familia es deprimente y Carolina no ha tenido dinero para llevar al niño al Ebais de Curridabat para que lo examine un doctor.

No obstante, Walter es uno de los primeros promedios de su clase.

Escuchar a Carolina hablar de su miseria y lo mal que la pasan ella y su familia hace que los avances en materia social que predican los noticieros parezcan cuentos de ficción.

Me despido de ella y de los niños y bajo de nuevo por ese empinado camino que da al relleno. Tomo un bus a San José y vuelvo al cuento de hadas, porque la realidad quedó atrás, en Tirrases, donde probablemente haya hoy 4 pancitas vacías y hambrientas anhelando algo más que un techo de zinc.


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Sofía


Por casualidad, he descubierto que varias de las personas más importantes en mi vida se llaman Sofía.

Sofía: la sabiduría conmigo.

martes, 28 de septiembre de 2010

domingo, 26 de septiembre de 2010

Más de 48 costarricenses viven hacinados


Hasta el 2008 unos 48 mil costarricenses vivían en condiciones de hacinamiento.
Para el Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica, en una vivienda hay hacinamiento si hay más de tres personas duermen en un mismo cuarto.
Hasta hace 2 años, el número de personas que dormían en un mismo cuarto superaba el recomendado por los organismos ligados al sector vivienda del país.
La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del 2008, determinó que las personas que viven en hacinamiento en la zona urbana superaban los 21 mil.
La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples es una encuesta que realiza el INEC todos los años para informarse acerca de la situación socioeconómica y laboral de las personas y sus hogares.
Según el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos, una vivienda de interés social para una familia de cinco integrantes, no puede medir menos de 42 metros cuadrados.
La arquitecta y coordinadora de proyectos del Programa de Investigación en Desarrollo Urbano Sostenible de la UCR, Karla Barrantes, afirma que toda casa, por pequeña que sea, debe tener ciertas áreas de convivencia específicas.
Según Karla Barrantes, cualquier vivienda debe contar, como mínimo, con un dormitorio, un baño, una sala, un comedor, una cocina y un patio de pilas que puede estar afuera.


200 personas por hectárea

En el 2004, en el Gran Área Metropolitana de Costa Rica, vivían aproximadamente 200 personas por hectárea.
Fue la primera vez que el porcentaje de hogares pobres urbanos superó al de los rurales.
Según el undécimo informe del Estado de la Nación, en el 2004 los precarios en el GAM se duplicaron porque los proyectos de vivienda para los más pobres habían atraído nuevos asentamientos precarios en sus cercanías.
Las razones por las que las familias se desplazan al área urbana son innumerables. Entre ellas están la falta de servicios básicos, especialmente de albergue.
El Gerente de Desarrollo Comunitario de Hábitat para la Humanidad, Eric Solera, considera que el hacinamiento en el medio urbano posee además serias implicaciones para la salud, tanto física como integral, de los individuos.


Vivir en menos de 18 metros cuadrados

Una vivienda con un dormitorio, un baño, una sala, un comedor, una cocina y un patio de pilas es el sueño de muchas familias costarricenses que viven en condiciones de pobreza extrema en los precarios del país.
Aunque existen organizaciones que luchan por mejorar las condiciones de vida de los costarricenses menos privilegiados, muchas veces deben quedarse de brazos cruzados.
Ese es el caso de Un Techo para mi País, una fundación que trata de erradicar la pobreza extrema a través planes de habilitación social y la construcción de viviendas de emergencia que miden 18 metros cuadrados.
Mariana Murillo, voluntaria de Un Techo para mi País, afirma que no han podido construir viviendas en algunas comunidades debido al hacinamiento.
Según Mariana Murillo, ha sido imposible intervenir en algunas comunidades, por ejemplo el Triángulo de la Solidaridad en Tibás, porque las dimensiones de los terrenos son menores que los de la vivienda.
Murillo afirma que en El Triangulo de la Solidaridad también están en riesgo ante un desastre natural pues el terreno es irregular y quebrado, con fuertes pendientes.


Un cambio en las políticas públicas

El undécimo informe del Estado de la Nación, indicó que las malas políticas públicas han contribuido a la discriminación social.
Según este informe del 2004, la falta de una política estatal coherente, planificada y comprometida es la principal razón por la cual, en menos de dos décadas los asentamientos de la Gran Área Metropolitana se duplicaron.
La encargada de comunicación corporativa de FUPROVI, Verónica Fonseca, asegura que el sector vivienda carece de una política integral y efectiva.
Verónica Fonseca afirma que uno de los principales factores que evitan la erradicación de precarios es que la distribución geográfica de los bonos no corresponde con la ubicación espacial de los asentamientos. Además los proyectos de vivienda que ofrece el gobierno a los pobres generalmente están fuera del GAM o en su periferia. Según Fonseca, la mayor parte de las familias que para el 2005 vivían en condición de precariedad se ubicaban en el Gran Área Metropolitana, sin embargo los bonos de vivienda se dan fuera de la GAM.
Eric Solera de Hábitat para la Humanidad, cree necesario que así como en Costa Rica hay áreas naturales protegidas también deben existir territorios de vivienda social protegidos por el estado.
Solera considera que las personas pobres también tienen derecho a la ciudad y al acceso a tierra urbanizada y cercana a servicios públicos.
Según Solera, se expropia a los pobres de terrenos en las ciudades para entregárselos a inmobiliarias millonarias que construyen urbanizaciones o condominios.
El informe Balance del Sector Vivienda, 15 años de ensayos y omisiones emitido por FUPROVI este año recomienda una política de vivienda integral, que relacione las necesidades de las personas que viven en pobreza con las soluciones que se les pueda brindar y así solucionar sus problemas habitacionales.
Para el asesor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Bernardo Kliksberg, sólo la política pública puede dejar una marca al activar el mercado interno, democratizar los créditos y brindar acceso a las nuevas tecnologías.
Kliksberg considera que, además de un buen reparto de la tierra, debe brindarse apoyo a las Pequeñas y Medianas Empresas pues son una gran posibilidad de crecimiento y trabajo.


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