sábado, 18 de septiembre de 2010

Te amo

Te amo, por si solo, es el mejor de los poemas.

neNe

Rojo


Vestido rojo,
un bolso rojo,
zapatos rojos
y un corazón.

Pendientes rojos,
los labios rojos,
y un suéter rojo…
casi marrón.

Y muy adentro,
chile picante,
Marte, su enojo
y una oración.

Un sofá rojo,
el alma en llamas,
una manzana
y vino dulzón.

La sangre emana,
todo es muy rojo
llegan la muerte
y el sin sabor.

Duele


Duele que haya mujeres viviendo en opresión pero duele, aun más, que existan mujeres opresoras de mujeres. Mujeres que, tras tirar la piedra y esconder el brazo, apalean y sepultan a sus hermanas que viven en la diaria lucha por la dignidad.

neNe

jueves, 9 de septiembre de 2010

La niña del vestido color paraguas


Aún recuerdo, como si fuera ayer, aquel 8 de setiembre de cuando tenía 9 años. Yo estaba en tercer grado de la escuela.

Era normal que el día del niño, todos los menores, en vez de usar uniforme, asistieran a clases usando ropa particular. Las clases terminaban temprano y, al final del día, había una fiesta para el alumnado.

Aquel 8 de setiembre llegué a mi casa completamente mentalizada de que la ropa a usar al día siguiente sería, sin duda alguna, el uniforme escolar: mi familia afrontaba una dura situación económica y yo la verdad no le puse mucha mente.

Cuál fue mi sorpresa al despertar aquel 9 de setiembre y ver a mi madre, desvelada, parada justo frente a mí para darme un regalo el día del niño. Abrí el paquete y dentro encontré un hermoso vestido color naranja.

Orgullosa, me vestí de naranja y me fui a clases.

Recuerdo que un par de compañeras insoportables, Cassandra y María Jesús, se burlaron demasiado de mi vestido nuevo y lo criticaron hasta más no poder, pero a mí no me importó porque yo lo amaba.

De vuelta a casa, como es normal en setiembre, aquella tarde fecha 9 llovió. Mi madre me mandó a la pulpería a comprar no recuerdo qué y fue entonces cuando, al buscar el viejo paraguas naranja de mi padre lo comprendí todo: mi mamita, la misma que me besa todas las mañanas antes de salir de casa, se había pasado la noche entera descosiendo el viejo paraguas de mi padre para, luego, convertir aquella tela impermeable en un hermoso vestido.

El vestido color paraguas es el regalo material más bello que alguien me dio en todo lo que llevo de vida.

Ahora, cada 9 de setiembre, el recuerdo del vestido color paraguas me hace reflexionar acerca de lo maravillosa que puede resultar la vida si uno se lo propone… Ser feliz está tan cerca como el próximo aguacero, como el próximo paraguas.


neNe

martes, 3 de agosto de 2010

Velar a un vivo

Velar a un vivo, rezarle los nueve días y dejarle vasos de agua con trapitos adentro.

Amar a un muerto y tolerar cada una de sus apariciones. Perdonarle que te jale las patas.

Abrazarse a la muerte y hacerle el amor. Darle besitos por la noche y oler el azufre que emana de sus axilas.

Tener en la sala una veladora siempre encendida por esa ánima que no, no andaba de parranda: estaba muerta.

Vestirse de luto un día o dos por respeto al muerto.

Seguir creyendo que esta vivo!... Darle el beneficio de la duda.

Pasársela en el purgatorio sin saber, a ciencia cierta, si se va al cielo o al infierno. Vaya indecisión.

Fumarse un cigarro con su ausencia, que va siendo casi lo mismo que fumárselo con su presencia.

Ignorar si el muerto mismo ignora su propia muerte o si su muerte es simple y llanamente neurológica.

Ignorar que es martes (buen día para morirse) y hacer como si fuera, digamos, jueves, y tomarse una cerveza con el panteonero y celebrar la vida del muerto.

Creer vivo al muerto. Si, creerlo vivo! Y esperar a que regrese de ese letargo, estilo Breuer, en que la muerte lo consume.

O hacerse valer y solo decir “que descanse en paz” (en este caso lo de la cerveza también aplica).


neNe

Ser una mujer







Ser una mujer a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce.

Ser una mujer compuesta por una pizca de sal, otra de azúcar, un rostro y lágrimas… y otra, y otra.

Ser una mujer cruzando la calle o caminado por la acera, distraída y por poco atropellada.

Ser una mujer en otro mundo.

Ser una mujer un martes o un viernes esperando que canten la lotería. Serlo un domingo.

Ser una mujer inyectada, inyectada los tres de cada mes, y luego el otro mes, y luego el mes siguiente: inyectada.

Ser una mujer crepuscular: que no es lúcida lúcida pero tampoco oscura, que es simplemente sombría.

Ser una mujer que murió y no se dio cuenta, que nació y no le dijeron, que vive sin saberlo o, quizá, lo ignora adrede.

Ser una mujer pre menstrual antes de la regla y post menstrual pocos días después.

Ser una mujer que llora por cosas ineludibles, sintiéndose mujer por todos lados: porque solo las mujeres lloran.

Ser una mujer soluble en agua, en ácido, en cerveza y en vino tinto pero, sobre todo, en almíbar: dulce.

Ser una mujer que cantaba, bailaba y recitaba. Ser una mujer que quiere cantar, quiere bailar y volver a recitar.

Ser una mujer amarillo-redondo… amarillo-redondo.

Ser una mujer insípida, que ama y le asusta y por eso prefiere, a veces, no amar. Pero lo intenta.

Ser una mujer que quiere salir a flote: mujer barco de papel, mujer boya de mar.

Ser una mujer que no sabe nadar y por eso se ahoga en llanto.

Ser una mujer bandera, escudo y hasta guerrilla.

Ser una mujer amada y odiada.

Ser una mujer de 1.57m, cabellos castaños y ojos verdes: nunca 90-60-90; más bien flacucha y escurrida por una infección en los intestinos, mareos, vómitos, diarrea, fiebre, dolor de cabeza y abdominal de hace una semana.

Ser una mujer sin sombrilla caminando bajo este aguacero y oyendo un tuuu-silencio-tuuu-silencio-tuuu-silencio-tuuu-silencio-tuuu-contestadora del otro lado.

Ser una mujer que ignora los puntos cardinales, sin rumbo y sin sentido. Sin norte.

Ser una mujer latido.

Ser una mujer que lo único que quería era volar.

Ser una mujer.


neNe

Supe que era él

Supe que era él, el verdadero él, cuando lo olí. Cuando repasé con mi nariz cada espacio de su cuerpo desnudo, cada pliego de piel. Y sí: olía a hace un mes, a hace un día, a hace una vida... entonces supe que era él y que lo amaba.


neNe