miércoles, 7 de abril de 2010

Cenizas


Vienes y me enciendes como a una fogata en la playaLuego te vas y no me apagas, quedo ardiendo.
Y cada uno de los que pasan por mí a la mañana siguiente se quema, ellos se lastiman y caminan heridos solo porque a vos se te olvido echarle agua al fuego que prendiste.
Maldito mal de Alzheimer!

martes, 6 de abril de 2010

Ojos


Ojos vacíos
Ojos transparentes
Ojos claras de huevo
Lagañas en los ojos


Ojos de buey
Ojos de piña
Ojos tras un cristal
Ojos culo de botella


Ojos somnolientos
Ojos enamorados
Ojos aun cerrados al alba
Ojos abiertos al dormir y baba en la boca


Ojos artificiales
Ojos verdes, cafés, negros, azules y rojos
Ojos bizcos
Ojos ventanas


Ojos piel, ojos alma
Ojos que brillan en la oscuridad
Ojos de lluvia, ojos de sal
Ojos canicas


Ojos tuertos
Ojos debajo de las cejas
Ojos nariz en medio
Cíclopes de un solo ojo


Y tus ojos: ojos que ya no miran
y que se pasean por las calles
en pleno sol de abril
a la espera de las lluvias de mayo

miércoles, 24 de marzo de 2010

El fin de las especies

En 1859, el científico inglés Charles Darwin publicó un trabajo que se convirtió en una de las obras de literatura científica más importantes de la historia: El origen de las especies.


En esa obra Darwin indica, bajo el concepto de la selección natural, que la naturaleza selecciona a las poblaciones más aptas para la supervivencia en determinado ambiente y descarta a las menos aptas.


Habría que preguntarle al mismo Darwin si hoy, 151 años más tarde, considera que la Tierra está poblada de aptos.


Más aún, deberíamos pedirle que, haciéndole un favor a la ética, agregue un epígrafe entero referente al hombre.


En lo que a mi respecta, Darwin obvió hablar específicamente de los seres humanos en su estudio porque sabía que el mismo es una animal atípico y que darle un capítulo entero a éste podía costarle lo científico de su investigación.


El mal uso de la razón


El hombre es un animal y por ende, no difiere de los demás animales que habitan la Tierra más que por su capacidad de razonamiento.


La inteligencia del hombre es el motor de la creación de medicinas para la cura de enfermedades, de edificaciones para resguardarse y de vehículos para el transporte.


Sin embargo, esa razón, inherente a los seres humanos, se ha convertido en la madre de todos los vicios que el animal hombre acarrea.


La capacidad de crear armas biológicas, de contaminar su ambiente y de matar a los otros animales con quienes debería, en buena lógica, vivir en armonía han sido provocados por un mal uso de la razón.


En diciembre del 2007 la Revista Iberoamericana de Sostenibilidad aseguró que, actualmente, sólo cinco especies de tigre sobreviven en el mundo y que todas se encuentran en alto peligro de extinción.


La revista indicó que algunas de las poblaciones del tigre de Bengala, el del sur de China, el de Indochina, el de Sumatra y el tigre del Amur en Siberia están predestinadas a extinguirse en los próximos 50 años.


Por su parte, la capa de ozono continúa seriamente amenazada y no se ven mejoras desde la promulgación del Tratado de Montreal.


El agua y el sol dejaron de ser recursos inagotables desde hace muchos años y, sin embargo, el desperdicio y mal uso de los recursos y de la razón no se detiene.


¿El fin justifica los medios?


Las comodidades de la vida actual y los cambios que el mundo ha sufrido desde los inicios de la industrialización le están pasando la factura a la Tierra y están acabando con las especies.


Quienes creen que solo los tigres se extinguen están errados. Aquellos que suponen que solo la capa de ozono se llena de agujeros pero empiezan a sentir más calor que antes deben dejar de hacerse los desentendidos.


Preguntarse si el fin justifica los medios no vale hoy.


Debemos cambiar los medios en busca de un mismo fin: que nuestras especies no se extingan y que el ser humano mismo perdure.


El ser humano, racional, debe aplicar ya otras alternativas de vida en común unión con la Tierra, con los otros animales y consigo.


Si eso no sucede pronto, hará falta Darwin para escribir El fin de las especies.

domingo, 7 de marzo de 2010

Gasolina, mate y estrógenos disertantes ♥


00:31 Sophie: exacto... algun día tenemos que escibir mas sobre esto
Yo: rajado. El valor y el honor de ser mujer... y de las ganas de llorar, y del miedo que sentimos cuando nos vemos solas
00:35 Yo: y de las noches de mate y cigarros
Sophie: pero no nos permitimos mostrarlo,por integridad. Una mujer vulnerable es el blanco más fácil, pero una decidida es el más efectivo, el más fuerte
Que raro que parece que estamos más tiempo en el limbo entre esos dos caminos, ese es el problema que tenemos
00:37 Yo: que pasaría, me pregunto, si nos levantáramos y solo hubiera que ser una de las dos cosas. Es decir, o frágil o duras y no tener que andar haciendo piruetas camaléonicas para agradarle a los demás
... en ese caso, seguríamos siendo mujeres?
Sophie: exacto.... somos demasiado empáticas entonces?
00:40 Yo: o será que nuestro poder hiper ultra mágico es ser de plastilina?
La pinche mujer plastilínica que soy aveces no me deja ser feliz Sophie
Sophie: same jir... seim jir.... la detesto, pero no entiendo como sigue encontrando tan cómodo ser la que manda. Pero sabes, creo tambien que quizás ultimadamente no soy asá. Es más, que no me permito creerme que puedo dejar de ser de plasticina
Yo: maje y es que si no somos plastilínicas somos marimachas, hombrunas
Sophie: a que le tenemos miedo? A ser clasificables?
Yo: y por eso nos hacemos editables; el que llegue te edita a su gana y, al final, el texto que una es termina siendo el que ellos editaron y no el que una escribió desde el inicio
Todo tergiversado!
Osea, plastilínicas tergiversadas.
No seas webon!
00:44 Sophie: somos editables.... :(
Que fuerte eso. Yo he dejado, más que nadie, que yo misma me plagie. A veces creo que soy una copia barata de lo que siempre quise ser...
Pero es más mi culpa...claro, uno también se va encerrando en un capullo. Golpe tras golpe
Yo: es que esa es la vara!
Editables hasta en lo físico... sino, para que sirven las clínicas de estética?
00:47 Sophie: exacto
Yo: desde pequeña, mi papá me dijo que yo debía ser fuerte, que no me dejara de nadie pero, por otro lado, ahora creo que era muy fácil para él decirlo. Él no es mujer
Sophie: tranquilaaa mujer! El mundo te edita
00:48 Sophie: muy facil para un hombre decirle a una mujer que sea fuerte, por que desde arriba todo se ve cuesta abajo
(tenemos que guardar esta conversacion jajajaja para un libro)
Yo: Sophie, he llorado tantas veces por miedo, por miedo a salir a la calle siendo mujer
00:49 Sophie: es cruel, ponerse desde un par de sandalias bajas, hasta un par de tacones. Todo te delata como mujer aunque jugues el juego como hombre
Yo: es más, siento rabia ahora mismo, rabia del mismo miedo que siento... aunque el mate ya me tiene medio lola :S
Sophie: Esa rabia de nada sirve, si no te da fuerzas para levantarte... no podemos seguir dejando que la rabia nos edite, y nos empequeñezca
A la rabia tenemos que devolverle el tiro por la culata
00:51 Yo: y no le podemos tocar las nalgas? (a la culata digo yo)
Sophie: nadie dice que no va a herir, y a picar, pero eso es también ser mujer, la batalla con ese limbo
AGARRESELAS!... de eso se trata
Yo: jajajajaja, di, voy en esas
Sophie: :)
Puedo escucharte en mi cabeza diciendo esa frase... jajaja es demasiado Rosa
"di voy en esas"
Yo: mae, hasta eso... dónde has visto mujeres tocando nalgas... deberíamos salir a tocarle el culo a alguien un día d estos
Sophie: ahy mae, día y hora! Me muero por coquetear sin ataduras jajaja
Yo: yo tambieeeeeén.
Rajado quisiera ver un hombre así como todo normal, sin nada de endulcorantes ni efectos especiales... un soplas cualquiera que me mire, de vez en vez, que un día me lo tope en el bus de Sabana Cementerio, otro día en el restaurante vegetariano en frente de Radio U...
Sophie: awwwww mejor cuando uno lo vé
Almorcemos mañana :)
00:55 Yo: si fijo, hay que.
Y juro x el hecho de ser mujer que si mañana veo a ese pelado del que te estoy hablando me le paro en frente y le pregunto si me deja tocarle una nalga
Mae Sophie... se lo juro, aunque nunca le he hablado
Sophie: jajajajaja
Yo: jajaja
Sophie: agarrele los huevos, ahíal guapo jajaja
Yo: di, si se deja
Sophie: jajaja
A que hora podes mañana, es que yo tengo reu a las 10, osea salgo tipo 12
00:57 Yo: en todas. Te dejo querida
Sophie: jajajajajjaa.. Me voy a dormir.
Yo: esto de ser mujer me va a matar
Sophie: jajaja siii
Yo: mañana a las 12. Muak
Sophie: beso
Yo: muak. Te amo

PD:
eso es lo chiva de ser mujer
si te digo te amo soy tierna con vos
si dos maes se dicen te amo son gays
jajajajajaja
TE AMOOOOOOOOOOO
muak

miércoles, 10 de febrero de 2010

El miedo a convertirse en humano


6 de febrero de 2010:

11pm: Acabo de llegar de La toma del PAC, estoy cansada y casi afónica.
No puedo dormir. La noche se hace demasiado larga, más larga que de costumbre.
Todo San José está teñido de rojo y amarillo al igual que mi corazón… ¿Será que por fin Costa Rica cede y da una oportunidad?


7 de febrero del 2010:

8am: Me levanto con cara de momia, anoche tuve insomnio. Busco mi bolso, el que andaba ayer, y reviso la cartera: sí, ahí está mi cédula.
Hace tres años fue igual. El día antes del referendo casi ni dormí de la emoción y viajé siete horas en bus, de Guanacaste a Alajuela, para poder votar.
Hoy es distinto, estoy aquí en la liga, sin embargo el vacío en el estómago es el mismo de aquel día.
Salgo de mi cuarto y ni siquiera miro La Nación, paso de largo de la mesita donde suelo desayunar en su compañía y la de un café y un buen gallo pinto los domingos por la mañana. Hoy solo tomo café.

9am: Suena el teléfono, corro y contesto. Es Fabio Enrique.
“Mamá, mi primo dice que a su escuela llegaron erróneas, o no llegaron, las credenciales de los fiscales de mesa de los partidos minoritarios pero que, de casualidad, todas las credenciales de los fiscales de liberación venían bien”.

10am: Me meto al baño, no enciendo la luz y me ducho a oscuras. Hace mucho que hago lo mismo pues me convertí en ecologista sin darme cuenta y siempre ando apagando luces por doquier.
Suena el teléfono de nuevo, esta vez es un mensaje. Mi amiga Yeimy dice que vayamos juntas a votar. Ella llegará a mi casa en media hora.
Salgo del baño envuelta en una toalla blanca, no pienso en otra cosa más que en la hora del cierre de las urnas.
Tomo la camiseta que compré en el PAC. Ayer, a falta de una máquina de coser, la arreglé a mano. Yo misma la escogí, quería la que tiene impreso el logo de los otros dos partidos de las coaliciones.
Me pongo, orgullosa y por primera vez en la vida, la camiseta de un partido político. Al frente dice: Ottón presidente.

11am: Salgo a votar.
Yeimy dice que tenemos chance y ambas concordamos en la vida no puede ser injusta tres veces. “La tercera es la vencida”, digo yo.
Llegamos a nuestro centro de votación: la escuela Pacto del Jocote. Caminamos entre los stands de los partidos y reconocemos las caras de muchos de nuestros compañeros de primaria apoyando, cada uno, al partido de su preferencia.
La escuela está, al igual que San José anoche, teñida de rojo y amarillo. Yo levanto la frente y me recojo el pelo para que se vea que es también la banderilla del herediano la que se dibuja en mi camisa.

11:45am: Estoy parada justo frente a mi mesa de votación. Asomo la cabeza por la puerta, me esperan tres papeletas.
Entro al aula y entrego mi cédula. “Todo está en orden”, dice la fiscal y me da tres papelillos con fotos de gente que reconozco gracias a su respectiva campaña política.
No examino mucho las papeletas, yo ya sé por quien votar.
Tomo la crayola que trae pegada una calcomanía con el nombre del Tribunal Supremo de Elecciones y dibujo con ella una equis en las casillas que yo elegí tras un largo estudio de planes de gobierno, conferencias y debates políticos.
La decisión está tomada.

12md: Regreso a mi casa y miro a mi abuela que me sonríe desde lejos y, poco después, me abraza.
“Ya voté”, me dice orgullosa, porque sabe que hubo un tiempo, que ella puede recordar porque lo vivió, en que las mujeres de este país no podían elegir a sus gobernantes.
“Y tu abuelo también”, agrega.
Mi cara cambia y la sonrisa que traía se torna a mueca. “¿Y mi abuelo también?”, le pregunto.
Mi abuelo, padre de mi padre, perdió toda racionalidad sobre la faz de la tierra desde hace ya un año. El calló del techo de la casa mientras arreglaba un cable de televisión. Mi abuelo no sabe siquiera, a veces, cuál es su propio nombre.
“¿Pero cómo votó mi abuelo?”, le dije.
“La gente de liberación le hizo algo que llaman el voto asistido porque, pobrecito, como él no sabe ni donde está parado”, señaló mi abuela.
“¡¿Voto asistido?!”, exclamo yo.
“Sí, votamos los dos por Laura porque nos dijeron que si ganan Otto Guevara u Ottón Solís van a cerrar los hospitales y vos sabés que sin hospitales nosotros estamos jodidos”, dice mi abuela.
“Yo se que Arias es un corrupto y que es él quien maneja a Laura pero dígame Rosita, ¿cómo hacemos nosotros sin hospitales?, agregó.
Yo le sonreí a mi abuela porque qué más puede hacer uno ante tal situación. Ella, sin siquiera sexto grado de escuela, le creería al mundo si le dijeran que la luna es de queso y que se produjo gracias a una explosión de leche agria que hubo en el espacio.
Beso a mi abuela y entro a mi casa con esa amargura que se siente cuando uno sabe que alguien se aprovechó de la gente que se quiere y de su buena fe.
¿Qué día le dimos poder a los políticos y a quienes les hacen campaña para que se burlen de nosotros mismos?

3pm: He pasado el día entero viendo televisión. Entre canal siete, seis y trece se me pasa la tarde con una Coca-Cola light en la mano y un sándwich de jamón y queso amarillo con mayonesa.
Demasiada televisión para mi retina, mi cabeza va a estallar. Trato de leer un poco pero el dolor de cabeza me aleja de la lectura.

7pm: “Acompáñeme al cajero”, me dice mi hermana Sonia. “Nos da chance de ir y venir a la hora del primer corte del Tribunal”, señala.
Vamos al cajero automático y regresamos una hora más tarde.

8:30pm: La vida real, difiere mucho de los cuentos de hadas. El cuento llamado 7 de febrero tocó el piso a las ocho y treinta de la noche y en vez de un “y todos vivieron felices por siempre”, nos abofeteó la cara con un “y todos nos quedamos boquiabiertos”.
Mi padre callaba, Sonia y Nana con los ojos pelados incrédulas de semejante diferencia porcentual y mi mamá con aquella frase de aliento, casi consuelo, que caracteriza a las que han parido: “chiquillas, aún el país no estaba listo”.

10:30pm: La jaqueca que mata. Tomo un baño caliente y seguidamente me meto a la cama.
Me levanto de nuevo, tomo un libro de Bendetti para leer antes de dormir y lo abro en una página cualquiera.
¿Qué pasaría?, me grita Benedetti, y continúa: ¿Qué pasaría si un día despertamos dándonos cuenta de que somos mayoría? ¿Qué pasaría si de pronto una injusticia, sólo una, es repudiada por todos, todos que somos todos, no unos, no algunos, sino todos?.
Ya con sueño me rasco los ojos con las manos y pienso acerca de lo que dijo mi madre, quizá ella tiene razón.
Quizá los costarricenses aún no estamos listos para despertar un día, como diría Bendetti, dejando de ser patriotas y convertidos en humanos.

lunes, 1 de febrero de 2010

martes, 26 de enero de 2010

Chichicastenango (antes Guatemala)


Guatemala tiene un olor muy singular a campo y a montaña. Olor a copal y a ofrendas de flores quemadas.

Olor a sudor de hombre trabajador y de artesano o agricultor.

Guatemala tiene olor de pescado seco que se compra en los mercados. Huele a piel morena, no importa de que poblado.

Me huele Guatemala a gallina frita y a hierba en la mesa de ese bar. Huele a polvo, huele a cal.

¿Y como se mira?

Se mira de colores.

Buses de colores, güipiles de colores, cementerios de colores y música tornasol.

Gente de colores con sonrisas de rojo, teñidos los labios, zurcidos los ojos, también de colores, a ese cielo de un 24 de enero.