domingo, 7 de marzo de 2010

Gasolina, mate y estrógenos disertantes ♥


00:31 Sophie: exacto... algun día tenemos que escibir mas sobre esto
Yo: rajado. El valor y el honor de ser mujer... y de las ganas de llorar, y del miedo que sentimos cuando nos vemos solas
00:35 Yo: y de las noches de mate y cigarros
Sophie: pero no nos permitimos mostrarlo,por integridad. Una mujer vulnerable es el blanco más fácil, pero una decidida es el más efectivo, el más fuerte
Que raro que parece que estamos más tiempo en el limbo entre esos dos caminos, ese es el problema que tenemos
00:37 Yo: que pasaría, me pregunto, si nos levantáramos y solo hubiera que ser una de las dos cosas. Es decir, o frágil o duras y no tener que andar haciendo piruetas camaléonicas para agradarle a los demás
... en ese caso, seguríamos siendo mujeres?
Sophie: exacto.... somos demasiado empáticas entonces?
00:40 Yo: o será que nuestro poder hiper ultra mágico es ser de plastilina?
La pinche mujer plastilínica que soy aveces no me deja ser feliz Sophie
Sophie: same jir... seim jir.... la detesto, pero no entiendo como sigue encontrando tan cómodo ser la que manda. Pero sabes, creo tambien que quizás ultimadamente no soy asá. Es más, que no me permito creerme que puedo dejar de ser de plasticina
Yo: maje y es que si no somos plastilínicas somos marimachas, hombrunas
Sophie: a que le tenemos miedo? A ser clasificables?
Yo: y por eso nos hacemos editables; el que llegue te edita a su gana y, al final, el texto que una es termina siendo el que ellos editaron y no el que una escribió desde el inicio
Todo tergiversado!
Osea, plastilínicas tergiversadas.
No seas webon!
00:44 Sophie: somos editables.... :(
Que fuerte eso. Yo he dejado, más que nadie, que yo misma me plagie. A veces creo que soy una copia barata de lo que siempre quise ser...
Pero es más mi culpa...claro, uno también se va encerrando en un capullo. Golpe tras golpe
Yo: es que esa es la vara!
Editables hasta en lo físico... sino, para que sirven las clínicas de estética?
00:47 Sophie: exacto
Yo: desde pequeña, mi papá me dijo que yo debía ser fuerte, que no me dejara de nadie pero, por otro lado, ahora creo que era muy fácil para él decirlo. Él no es mujer
Sophie: tranquilaaa mujer! El mundo te edita
00:48 Sophie: muy facil para un hombre decirle a una mujer que sea fuerte, por que desde arriba todo se ve cuesta abajo
(tenemos que guardar esta conversacion jajajaja para un libro)
Yo: Sophie, he llorado tantas veces por miedo, por miedo a salir a la calle siendo mujer
00:49 Sophie: es cruel, ponerse desde un par de sandalias bajas, hasta un par de tacones. Todo te delata como mujer aunque jugues el juego como hombre
Yo: es más, siento rabia ahora mismo, rabia del mismo miedo que siento... aunque el mate ya me tiene medio lola :S
Sophie: Esa rabia de nada sirve, si no te da fuerzas para levantarte... no podemos seguir dejando que la rabia nos edite, y nos empequeñezca
A la rabia tenemos que devolverle el tiro por la culata
00:51 Yo: y no le podemos tocar las nalgas? (a la culata digo yo)
Sophie: nadie dice que no va a herir, y a picar, pero eso es también ser mujer, la batalla con ese limbo
AGARRESELAS!... de eso se trata
Yo: jajajajaja, di, voy en esas
Sophie: :)
Puedo escucharte en mi cabeza diciendo esa frase... jajaja es demasiado Rosa
"di voy en esas"
Yo: mae, hasta eso... dónde has visto mujeres tocando nalgas... deberíamos salir a tocarle el culo a alguien un día d estos
Sophie: ahy mae, día y hora! Me muero por coquetear sin ataduras jajaja
Yo: yo tambieeeeeén.
Rajado quisiera ver un hombre así como todo normal, sin nada de endulcorantes ni efectos especiales... un soplas cualquiera que me mire, de vez en vez, que un día me lo tope en el bus de Sabana Cementerio, otro día en el restaurante vegetariano en frente de Radio U...
Sophie: awwwww mejor cuando uno lo vé
Almorcemos mañana :)
00:55 Yo: si fijo, hay que.
Y juro x el hecho de ser mujer que si mañana veo a ese pelado del que te estoy hablando me le paro en frente y le pregunto si me deja tocarle una nalga
Mae Sophie... se lo juro, aunque nunca le he hablado
Sophie: jajajajaja
Yo: jajaja
Sophie: agarrele los huevos, ahíal guapo jajaja
Yo: di, si se deja
Sophie: jajaja
A que hora podes mañana, es que yo tengo reu a las 10, osea salgo tipo 12
00:57 Yo: en todas. Te dejo querida
Sophie: jajajajajjaa.. Me voy a dormir.
Yo: esto de ser mujer me va a matar
Sophie: jajaja siii
Yo: mañana a las 12. Muak
Sophie: beso
Yo: muak. Te amo

PD:
eso es lo chiva de ser mujer
si te digo te amo soy tierna con vos
si dos maes se dicen te amo son gays
jajajajajaja
TE AMOOOOOOOOOOO
muak

miércoles, 10 de febrero de 2010

El miedo a convertirse en humano


6 de febrero de 2010:

11pm: Acabo de llegar de La toma del PAC, estoy cansada y casi afónica.
No puedo dormir. La noche se hace demasiado larga, más larga que de costumbre.
Todo San José está teñido de rojo y amarillo al igual que mi corazón… ¿Será que por fin Costa Rica cede y da una oportunidad?


7 de febrero del 2010:

8am: Me levanto con cara de momia, anoche tuve insomnio. Busco mi bolso, el que andaba ayer, y reviso la cartera: sí, ahí está mi cédula.
Hace tres años fue igual. El día antes del referendo casi ni dormí de la emoción y viajé siete horas en bus, de Guanacaste a Alajuela, para poder votar.
Hoy es distinto, estoy aquí en la liga, sin embargo el vacío en el estómago es el mismo de aquel día.
Salgo de mi cuarto y ni siquiera miro La Nación, paso de largo de la mesita donde suelo desayunar en su compañía y la de un café y un buen gallo pinto los domingos por la mañana. Hoy solo tomo café.

9am: Suena el teléfono, corro y contesto. Es Fabio Enrique.
“Mamá, mi primo dice que a su escuela llegaron erróneas, o no llegaron, las credenciales de los fiscales de mesa de los partidos minoritarios pero que, de casualidad, todas las credenciales de los fiscales de liberación venían bien”.

10am: Me meto al baño, no enciendo la luz y me ducho a oscuras. Hace mucho que hago lo mismo pues me convertí en ecologista sin darme cuenta y siempre ando apagando luces por doquier.
Suena el teléfono de nuevo, esta vez es un mensaje. Mi amiga Yeimy dice que vayamos juntas a votar. Ella llegará a mi casa en media hora.
Salgo del baño envuelta en una toalla blanca, no pienso en otra cosa más que en la hora del cierre de las urnas.
Tomo la camiseta que compré en el PAC. Ayer, a falta de una máquina de coser, la arreglé a mano. Yo misma la escogí, quería la que tiene impreso el logo de los otros dos partidos de las coaliciones.
Me pongo, orgullosa y por primera vez en la vida, la camiseta de un partido político. Al frente dice: Ottón presidente.

11am: Salgo a votar.
Yeimy dice que tenemos chance y ambas concordamos en la vida no puede ser injusta tres veces. “La tercera es la vencida”, digo yo.
Llegamos a nuestro centro de votación: la escuela Pacto del Jocote. Caminamos entre los stands de los partidos y reconocemos las caras de muchos de nuestros compañeros de primaria apoyando, cada uno, al partido de su preferencia.
La escuela está, al igual que San José anoche, teñida de rojo y amarillo. Yo levanto la frente y me recojo el pelo para que se vea que es también la banderilla del herediano la que se dibuja en mi camisa.

11:45am: Estoy parada justo frente a mi mesa de votación. Asomo la cabeza por la puerta, me esperan tres papeletas.
Entro al aula y entrego mi cédula. “Todo está en orden”, dice la fiscal y me da tres papelillos con fotos de gente que reconozco gracias a su respectiva campaña política.
No examino mucho las papeletas, yo ya sé por quien votar.
Tomo la crayola que trae pegada una calcomanía con el nombre del Tribunal Supremo de Elecciones y dibujo con ella una equis en las casillas que yo elegí tras un largo estudio de planes de gobierno, conferencias y debates políticos.
La decisión está tomada.

12md: Regreso a mi casa y miro a mi abuela que me sonríe desde lejos y, poco después, me abraza.
“Ya voté”, me dice orgullosa, porque sabe que hubo un tiempo, que ella puede recordar porque lo vivió, en que las mujeres de este país no podían elegir a sus gobernantes.
“Y tu abuelo también”, agrega.
Mi cara cambia y la sonrisa que traía se torna a mueca. “¿Y mi abuelo también?”, le pregunto.
Mi abuelo, padre de mi padre, perdió toda racionalidad sobre la faz de la tierra desde hace ya un año. El calló del techo de la casa mientras arreglaba un cable de televisión. Mi abuelo no sabe siquiera, a veces, cuál es su propio nombre.
“¿Pero cómo votó mi abuelo?”, le dije.
“La gente de liberación le hizo algo que llaman el voto asistido porque, pobrecito, como él no sabe ni donde está parado”, señaló mi abuela.
“¡¿Voto asistido?!”, exclamo yo.
“Sí, votamos los dos por Laura porque nos dijeron que si ganan Otto Guevara u Ottón Solís van a cerrar los hospitales y vos sabés que sin hospitales nosotros estamos jodidos”, dice mi abuela.
“Yo se que Arias es un corrupto y que es él quien maneja a Laura pero dígame Rosita, ¿cómo hacemos nosotros sin hospitales?, agregó.
Yo le sonreí a mi abuela porque qué más puede hacer uno ante tal situación. Ella, sin siquiera sexto grado de escuela, le creería al mundo si le dijeran que la luna es de queso y que se produjo gracias a una explosión de leche agria que hubo en el espacio.
Beso a mi abuela y entro a mi casa con esa amargura que se siente cuando uno sabe que alguien se aprovechó de la gente que se quiere y de su buena fe.
¿Qué día le dimos poder a los políticos y a quienes les hacen campaña para que se burlen de nosotros mismos?

3pm: He pasado el día entero viendo televisión. Entre canal siete, seis y trece se me pasa la tarde con una Coca-Cola light en la mano y un sándwich de jamón y queso amarillo con mayonesa.
Demasiada televisión para mi retina, mi cabeza va a estallar. Trato de leer un poco pero el dolor de cabeza me aleja de la lectura.

7pm: “Acompáñeme al cajero”, me dice mi hermana Sonia. “Nos da chance de ir y venir a la hora del primer corte del Tribunal”, señala.
Vamos al cajero automático y regresamos una hora más tarde.

8:30pm: La vida real, difiere mucho de los cuentos de hadas. El cuento llamado 7 de febrero tocó el piso a las ocho y treinta de la noche y en vez de un “y todos vivieron felices por siempre”, nos abofeteó la cara con un “y todos nos quedamos boquiabiertos”.
Mi padre callaba, Sonia y Nana con los ojos pelados incrédulas de semejante diferencia porcentual y mi mamá con aquella frase de aliento, casi consuelo, que caracteriza a las que han parido: “chiquillas, aún el país no estaba listo”.

10:30pm: La jaqueca que mata. Tomo un baño caliente y seguidamente me meto a la cama.
Me levanto de nuevo, tomo un libro de Bendetti para leer antes de dormir y lo abro en una página cualquiera.
¿Qué pasaría?, me grita Benedetti, y continúa: ¿Qué pasaría si un día despertamos dándonos cuenta de que somos mayoría? ¿Qué pasaría si de pronto una injusticia, sólo una, es repudiada por todos, todos que somos todos, no unos, no algunos, sino todos?.
Ya con sueño me rasco los ojos con las manos y pienso acerca de lo que dijo mi madre, quizá ella tiene razón.
Quizá los costarricenses aún no estamos listos para despertar un día, como diría Bendetti, dejando de ser patriotas y convertidos en humanos.

lunes, 1 de febrero de 2010

martes, 26 de enero de 2010

Chichicastenango (antes Guatemala)


Guatemala tiene un olor muy singular a campo y a montaña. Olor a copal y a ofrendas de flores quemadas.

Olor a sudor de hombre trabajador y de artesano o agricultor.

Guatemala tiene olor de pescado seco que se compra en los mercados. Huele a piel morena, no importa de que poblado.

Me huele Guatemala a gallina frita y a hierba en la mesa de ese bar. Huele a polvo, huele a cal.

¿Y como se mira?

Se mira de colores.

Buses de colores, güipiles de colores, cementerios de colores y música tornasol.

Gente de colores con sonrisas de rojo, teñidos los labios, zurcidos los ojos, también de colores, a ese cielo de un 24 de enero.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Hacia donde va Costa Rica

Esta fue una atípica navidad.

Hoy me levante casi al medio día y toda mi familia ya estaba disfrutando de su día: mi padre terminaba de hacer reparaciones en la habitación de mi hermana Roxana, mi madre cocinaba el almuerzo y mi hermana Sonia y su novio estaban tumbados sobre una sábana en el patio de mi casa. Hacia mucho calor.

Tras convencer a mi padre de sacar su colección de licores a la vista de la vida (ya que la mantenía encerrada en dos gavetas del clóset de mamá), nos dispusimos a colocarlas sobre, quizá, el mueble más viejo que hay en mi casa.

Limpiamos cuidadosamente cada una de las botellas y las colocamos junto a las vajillas de porcelana que ellos (mis padres) recibieron como presentes el día de su boda, hace 26 años.

Ya más hacia la tarde, a mi hermana Roxana se le ocurrió enviar al exilio mis libros de Física, Cálculo, Química y Álgebra Lineal que yo usaba en la universidad mientras estudiaba Física pura y no me quedó más que tomar un trapito, limpiarlos y buscarles un lugar en mi habitación.

Luego mi padre me entregó una caja llena de casetes viejos para que les diera asilo político en la última gaveta de uno de los muebles que tengo en mi cuarto.

Con todo esto, mi idea de levantarme, no bañarme y coser todo le día se arruinó pues tuve que sumergirme entre telarañas y papeles viejos el día entero.

Ya al ocaso, justo en ese momento donde la noche y el día se abrazan a sabiendas de que jamás podrán permanecer juntos más que por ese instante, me dispuse a separar las cosas de desechar y las de guardar.

Fue entonces cuando hallé, entre mis papeles de desecho para reciclaje, un ensayo que escribí en el 2002, hace casi 8 años.

Según indica la portada, dicho ensayo fue un encargo de mi profesora Margarita Torres, historiadora de la Universidad Nacional de Costa Rica.

La fecha de entrega fue el viernes 18 de octubre del 2002 y era una tarea de la materia de Educación Cívica, en mi último año de educación secundaria en el Colegio Humanístico Costarricense. Su título: “Hacia donde va Costa Rica”.

Me senté en medio de aquel mar de papeles a leer el escrito y aunque me sorprendí de mi vocabulario de entonces, debo aceptar que no era nada raro para aquel momento de mi vida pues en ese tiempo solía leer de dos a tres libros por semana.

Hoy leo, a lo más, uno al mes.

El caso es que me decidí a sacar mi corto ensayo de los papeles dispuestos a ser reciclados y compartirlo; así que buen provecho.


¿Hacia dónde va Costa Rica?



La sociedad costarricense afronta una seria crisis de valores.

Desde niños se nos educa para desconfiar y no creer en la palabra del otro, ya lo dice el famoso refrán: “piensa mal y acertarás”. No se cree en la buena fe y la honestidad es solamente un hermoso recuerdo.

Ya casi nade dice toda la verdad, sino, la parte que le conviene. Nos queda recuperar la credibilidad o rogar por el beneficio de la duda.

Dentro de la sociedad costarricense la soledad y el aislamiento han llegado a convertirse en abrumadores anti valores, males morales y, ciertamente, como dijo Fausto Cayo “los valores morales son los que nos dan la identidad y ala autonomía”.

¿Es acaso que Costa Rica se vislumbra en el futuro como una nación solipsista?

Hoy la gente se amontona dentro de edificios, casas y otros lugares excluyéndose del mundo y hasta de ellos mismos o, sino, se van a sitios tales como los malls que, aunque estén llenos de gente, guardan igual grado de soledad que los anteriores.

Estamos asimilando, tal vez sin darnos cuenta, una sociedad producto del consumismo que nos va transformando en, por así decirlo, personas alejadas unas de otras.

Pero no seamos pesimistas y digamos que la Costa Rica que cada uno de los ticos ama desde sus entrañas avanza: ¡Y a pasos agigantados!

Tecnológicamente, es una nación en vías de desarrollo, además es apoyada por una potencia mundial, Estados Unidos, BLA BLA BLA… no puedo, sinceramente me aburro.

¿Cómo poder afirmar que nuestra Costa Rica va hacia adelante cuando vivimos en un marco social dentro del cual se trata de convencer al pobre que él es el único autor de su desgracia?; a la vista esta la cruel realidad de que la mayoría de nuestros políticos son unos corruptos y, como si fuera poco, a toda la corrupción política le acompaña una corrupción económica: quiebra de bancos, faltos en los ingresos de instituciones de bien social…

En fin, la política de nuestra nación ha llegado a convertirse en un excelente ejemplo de una nueva ideología sobre como acumular capital.

Costa Rica avanza sin duda, la paz es consolidada y creyentes se hincan ante ese eminente escrito que llamamos constitución política; lo malo es que en este país lo que no está expresamente prohibido, está tásitamente permitido.

Bueno… nadie desea la opinión de una pesimista, por lo que quiero proponer soluciones concretas… ¿No?

Como dice Eclesiastés: ”hay un tiempo para cada cosa: un tiempo para llorar y otro para reír. Un tiempo para callar y otro para hablar. Un tiempo para descansar y otro para construir”; pienso que es hora de construir. Es “justa y necesaria” la abolición de cualquier prejuicio.

No debemos sentirnos ajenos a los problemas del país y dejárselos a “los demás”, debemos recordar que esta pequeña pero gran nación es mía también.

El valor es dignidad. Para que Costa Rica vaya hacia adelante, debemos fomentar los valores, mediante una educación realmente universal pero, sobre todo, humanista, que sensibilice a cada uno de los individuos a los que llega.

La educación y los valores son los pilares fundamentales de una verdadera sociedad crítica y analítica. Una sociedad sin valores es una sociedad embriagada de libertinaje.

No debemos esperar más para darle a la nación un empujoncito, mucho menos olvidar que el tiempo más oportuno es el momento presente, los mejores colaboradores somos nosotros mismos y la hora más indicada es ya.

Debemos tener aspiraciones elevadas y, sobre todo, manifestar esa famosa solidaridad de la nación costarricense: creer, tener esperanza y actuar con entusiasmo.

Sinceramente, creo que Costa Rica se dirige hacia donde sus habitantes la encaminen. El hombre va donde quiere ir, con tan solo la idea y el deseo puede transformar lo que quiera y, como dijo Tomas Fuller: “el hombre honesto es el que no teme a la luz ni a la oscuridad”.

domingo, 20 de diciembre de 2009

La importancia de las pequeñas cosas




* * * Posteado por http://elsuenodelhada.lacoctelera.net

Hoy ha llegado a mi correo una bonita historia, igual algunos ya la conocéis, que me gustaría compartir:

Se trata de la historia de Fleming, un agricultor pobre de Inglaterra.

Un día, mientras trataba de ganarse la vida para su familia, escuchó a alguien pidiendo ayuda desde un pantano cercano. Inmediatamente soltó sus herramientas y corrió hacia el pantano.

Allí, enterrado hasta la cintura en el lodo negro, estaba un niño aterrorizado, gritando y luchando tratando de liberarse del lodo. El agricultor Fleming salvó al niño de lo que pudo ser una muerte lenta y terrible. Al día siguiente, un carruaje muy pomposo llegó hasta los predios del agricultor ingles. Un noble inglés, elegantemente vestido, se bajó del vehículo y se presentó a si mismo como el padre del niño que Fleming había salvado.

-"Yo quiero recompensarlo," dijo el noble británico. "Usted salvó la vida de mi hijo".

- “No, yo no puedo aceptar una recompensa por lo que hice" respondió el agricultor ingles, rechazando la oferta. En ese momento el propio hijo del agricultor salió a la puerta de la casa de la familia.

- "¿Es ese su hijo?" preguntó el noble.

- "Si", repuso el agricultor lleno de orgullo.

- "Le voy a proponer un trato. Déjeme llevarme a su hijo y ofrecerle una buena educación. Si él es parecido a su padre crecerá hasta convertirse en un hombre del cual usted estará muy orgulloso". El agricultor aceptó.

Con el paso del tiempo, el hijo de Fleming el agricultor se graduó en la Escuela de Medicina de St. Mary's Hospital en Londres y se convirtió en un personaje conocido a través del mundo, el notorio Sir Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

Algunos años después, el hijo del noble ingles, cayó enfermo de pulmonía. ¿Qué lo salvó?...la Penicilina.

¿El nombre del noble inglés?...Randolph Churchill. ¿El nombre de su hijo?...Sir Winston Churchill.

Y luego dicen que las pequeñas cosas no son importantes...

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Diego y el resto de los hombres



Un mopcito – Me encantan tus ojos… son verdes verdad?

Yo – Otro que no se sabe una mejor que la de los ojos!!!


Un mae equis – Lo que me gusta de vos es que sos taaaan diferente

Yo – 2 tetas, 2 nalgas, 2 ojos, 1 nariz y 1 boca… si, claro que soy diferente… a un cangrejo quizá!


Un soplas jugado de don Juan – Tu sonrisa ilumina mis días…

Yo – Nunca abro la boca porque tengo un diente del frente montado sobre otro!!! Por cierto, Nati, cuanto valdrá arreglarme eso en tu clínica???


Defínanme como bruja si gustan. Quizá si soy la más maldita cuando se trata de hombres, y peor hombres tontos.

Cansada, como tantas mujeres con ideas en la cabeza, me aburren las frases trilladas. Es decir, soy romántica, soy alegre, hasta podría ser sexy si me empeñara pero me niego a ser buena con maes que no se ayudan.

Amo el sexo masculino desde los pies hasta el cuello… digo cuello porque a veces la pantomima se cae cuando una llega a la cabeza. Ahí ya son otros cien pesos.

Lo peor de todo es que en pleno siglo XXI, a finales del 2009, se siguen preguntando ustedes maes porqué nunca contestamos el celular cuando nos llaman, o porqué no respondemos sus 200 mensajes de texto que nos mandan al día o porqué siempre tenemos mucho que estudiar cuando nos invitan a salir.

Webones!!! Muy simple, es porque lo que dicen!!!

Tengo un amigo que se llama Diego… bueno, tengo muchos amigos que se llaman Diego, en fin, el Diego que es sabe que es él de quien hablo.

Dieguín es de fiar, no es de los bobos de mierda que siempre te dicen que te ves bien aunque uno sepa que parece que va para el baile de la polilla. No, claro de no. Diego, mi Diego me diría: “eyyy Rose (con una ceja más levantada que la otra), me parece que tienes otros pantalones que te quedan más bonitos”.

El caso es que Diego rara vez hace cumplidos pero cuando te hace un cumplido TE LA CREES!!! Y saben porque?... porque está diciendo la verdad.

Varones: Cómo quieren que les creamos cuanta mierda nos dicen si los escuchamos decirle piropos a todas las pendejas que les pasan al frente y, para variar, los mismos. O sea, yo se que estamos en épocas de reciclar pero… SEAN CREATIVOS!!!

Amo a Diego porque el día que le dije que iba a hacer el reto del cereal Special-K me re-cagó intensamente. Hasta me llamó anoréxica.

Lo mejor de todo es que Diego no es gay.Lo amo porque es sencillamente igual a los demás… igual pero diferente.

Por último, una de las cosas que más valoro de Diego es que sabe que a una no le sobran las palabras y por eso parece una oreja gigante cuando sabe que necesito que me escuche. Y se sienta a escuchar, solo a eso, nada más.

Por ello Diego, hoy le doy gracias al de arriba porque ayer hace 25 años te hiciera ver la luz de una sala de hospital y respirar tu primera bocanada de aire fresco: “Welcome to the jungle”.

Lo que te hace único Diego, lo que te hace especial ante mis ojos, es que no tratas de ser otro más que vos. Sin efectos especiales, endulzantes ni preservantes. Natural.

Y porque sin ser poeta, galanazo de novela mexicana, o platudo en carro último modelo has sabido robarte el corazón de todas las chicas que esperamos ansiosas que el reloj marque las 10:30pm para que llegues a la oficina, te sientes y nos escuches.