Soy la hija e´ mi mama: una víctima de mí misma y de las palabras; obligada a escribir como método de supervivencia. Las palabras me carcomen las vísceras, son como un cáncer. Escribir es contrarrestar la hiel, es abrir un agujero en la boca del estómago para que las palabras afloren, para que dejen de quemarme por dentro.
domingo, 3 de febrero de 2013
Parques
Los parques están llenos de gente que conozco, de momentos vividos y de ausencia.
De bicicletas, policías y papelitos de cigarro en forma de flor.
Están llenos de vidrios quebrados, de películas nominadas al Óscar y de grafittis: los hay por todas partes...
Hombrecillos de agua
No somos más que hombrecillos de agua evaporándonos al calor de marzo un medio día.
Hombrecillos de agua, eso somos!
El alma, los pies
Para saber la procedencia de una persona basta con mirarle los pies o, en su defecto, los zapatos.
Números al azar
Siete veces te he querido y es tan poco!
Siete veces en las nueve vidas que me dio la vida.
Nueve aleluyas y tres cigarros hilvanando figuras en el aire frente a estos cuatro gatos negros.
Uno es el pasado y dos las sonrisas, catorce el día del anillo más todas las veces que te perdone...
Amarillas
Hoy me puse unas medias amarillas para recordar que aveces es bueno tener los pies sobre la tierra.
Etérea
San José amaneció oscuro y frío, sin embargo yo me visto de blanco.
Mi cuerpo levita en el mundo y yo en él. Mi estómago está en mi garganta y el alma en los dedos.
Acúsenme de etérea pero hoy no estoy aquí: morí antier y nadie me avisó... no me quedó más que creer que podía seguir viviendo.
Muchos fueron a mi entierro pero yo a nadie conocía. Los vi desde lejitos a todos y cada uno de ellos.
Mi padre y mi madre, víctimas de mi ausencia, se amparan juntos bajo el aguacate del jardín a llorar por mi. Ellos no comprenden que hay cosas que uno no decide por sí mismo: él dice vuelas y te vas. No espera nada.
Y quedan las auroras que no vi y la ausencia de quien fui.
Estuve alguna vez, o lo soñé?
Estuve dónde?
Qué?
...
Caos
Grabaciones inéditas de voces blasfémicas que distan mucho de ser lo que me gusta de esta calle ubicada cuatro cuadras, creo que al este, del nido de palomas más grande de San José.
Avenida Central
Qué hay dentro de tus zapatos, bajo tus pantalones y en medio de tu ombligo y tu espalda?
Nuestras hambres son hambres distintas así como diferente es nuestro olor. Si pudiera oler a vos creo que te entendería pues sólo los olores transmiten la realidad de las cosas.
Tu cara sucia no me dice nada.
Yo he tenido la cara sucia también, pero jamás ese olor agrio de tu chaqueta negra.
Miras el culo de esa mujer y yo me asombro y de inmediato me reprendo a mi misma por ello.
Te miro y pienso que no basta ser fisionomicamente iguales entre nosotros porque somos, más bien, distintos así como nuestras hambres.
Al final de tu todo, cuando te vas queda tu olor, o su recuerdo, que sigue siendo diferente al mío.
Loco
Qué decir de todas las veces que trataste de ser vos y no pudiste por miedo a que te llamaran insano.
Internado una esa clínica de poemas para curar el alma de todos los locos que, como vos, cantaban a las lunas llenas.
Frente al mar en Santo Domingo
El caso es que soñé con tu nombre.
Te nombraba mientras la sal alcanzaba mi piel y, entre tantos peces muertos y aguas turbias, estabas vos, iluminando ese sueño frente al mar en Santo Domingo.
Anónimo
Primero me quemaron en la hoguera,
años antes tomé cicuta y morir fue digno.
Siglos después me llamaron hippie
fui revolucionario por querer un cambio y fumar mariguana.
Luego dijeron que yo era comunista,
cuando en realidad sólo quería abortar.
Hoy actúo sin nombre,
porque en realidad soy muchos nombres.
Mi verdadero nombre es pueblo,
soy todos aquellos a quienes quisieron callar alguna vez,
soy todos aquellos que no desistieron.
Soy muchos aquellos.
Imposible callar a mi cabeza
(Ttulado por: Anton Plescheev)
El piso vacío:
sin risas,
sin gente,
sin vos.
Yo aquí enamorada:
sin risas,
sin mi,
sin vos.
Imposible callar a mi cabeza.
Despertar
Despertar es como volver a nacer, abrir los ojos ante el mundo y mirar por la ventana, contemplar a cada uno de los transeúntes de esta ciudad en desorden y pensar que es viernes y que, hoy por hoy, cuentas con 26 años de amaneceres como ese.
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